Con buena óptica

Voigtländer, o sea Cosina, fabricante japonés que compró el glorioso nombre, está fabricando algunos objetivos interesantes con montaje Leica M. Me hablaron muy bien del 21mm f/4, una focal muy atractiva para la fotografía callejera discreta pues apenas diafragmas (f/5,6, f/8) ya está todo a foco entre 1m e infinito. El reto es que igualara el rendimiento óptico (resolución y contraste) de objetivos Leica tan estupendos como el viejo Super Angulon o los actuales Elmarit o Summilux.

Las diferencias son muy notables en precio y tamaño pero no en rendimiento. Y aquí no es cosa de hablar de bokeh (esa palabra mágica) pues en un angular de estas características deja de tener sentido.
La lente es muy pequeñita, muy discreta por tanto, muy del viejo estilo Leica tan alejado de los actuales cañones Summilux. Viene a ser lo que el Super Angulon clásico en cuanto a tamaño pero en negro en lugar de cromado y con un rendimiento de imagen similar o algo superior, lo que significa que la lente es muy buena en términos meramente fotográficos. Posee una pequeña ventaja sobre el Super Angulon clásico: es menos sensible al flare toda vez que sus lentes están más revestidas. Y ya que digo eso, hay que saber que tal es el punto flaco de las lentes clásicas, por ello hay que impedir que el sol se cuele dentro por medio de parasol porque la imagen quedará bastante degradada. Son lo que algunos fotógrafos llaman “lentes blancas” queriendo decir que carecen de revestimientos, aunque Leica comenzó a ensayar ligeros revestimientos antiflare en fechas muy tempranas. Dichas “lentes blancas” son insuperables para película en blanco y negro pero no reproducen el color con la viveza de un objetivo moderno, lo que a algunos nos gusta especialmente.
Pero volviendo al Voigtländer Color-Skopar 21mm f/4: es una joyita a un precio muy asequible: frente a la pequeña fortuna que cuestan el Elmarit o Summilux de la misma focal, el Voigtländer no alcanza los 500 euros. Será difícil que encontremos un Super Angulon clásico en estado fetén por ese precio con parasol.
Es una lente ideal para ser utilizada con una Leica M2, por ejemplo, o con cualquier otra de la serie M pero cito la 2 para los amantes de las emociones fuertes. Habrá que utilizar un visor adicional que puede ser el que fabrica Voigtländer-Cosina o, todavía mejor, el que fabricó Leica (no el moderno, que es muy caro). Con ese equipo, película suficiente, un pequeño fotómetro de mano y ninguna pila ni batería que reponer o recargar, podemos ir al fin del mundo.
P.S. Las ilustraciones no permiten ver el tamaño de ambas lentes (el Summilux es todavía más grande) pero la lente Leica viene a ser el doble o más en peso y tamaño. El precio de un buen distribuidor anda por los 2.877 euros sin IVA.